La obtención de electricidad mediante el aprovechamiento de las diferencias químicas que hay entre el agua dulce y el agua salada, la investiga el ingeniero holandés Joost Veerman junto a sus compañeros del Centro holandés para la Tecnología Sostenible del Agua.
La idea del equipo holandés es aprovechar el potencial esta nueva energía canalizando agua dulce del Rin y agua salada del Mar del Norte. Según los cálculos de los científicos con este sistema se podría producir un gigavatio de electricidad, lo suficiente para abastecer el consumo de 650.000 hogares
Este tipo de energía ha sido denominado Energía Azul o también se la llama energía salina y tiene la inmensa ventaja de no necesitar de la construcción de represas ni dispositivos que afecten el tráfico marítimo de los grandes ríos.
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